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by beatriz balmaceda

¿Te gustaría ser dirigido por un líder como tú?

 

Probablemente desde la respuesta automática del Ego, sea un contundente: Sí. Pero si se profundiza un poco más, si se despierta el “locus de control Interno” y se es un poco más auto-crítico, ya la respuesta no sea tan definitiva, surgirían algunas dudas y algunos “pero”, y la reflexión sería útil para revisar la clase líder que se está siendo.

Dentro de las empresas e instituciones, en las escuelas de psicología o en los programas de capacitación de liderazgo, suelen hacerse algunos test que “definen el estilo de liderazgo” que ejercen las personas; y como ocurre en la vida, esa caracterización se coloca como un tatuaje, y quien la recibe, cree y actúa en perfecta profecía auto-cumplida (efecto Pigmalión para lo apropiado y para lo inapropiado). En la vida nos hemos creído tantas etiquetas, que lucimos como el personaje que la actriz norteamericana Jaimie Alexander, hace en la serie televisiva “Blindspot”.

Más allá de cuestionarse sobre si es un buen o mal líder, o creerse de un estilo o de otro; hoy, se hace necesario, ser consciente sobre el estilo de liderazgo personal, el que es irrepetible, porque así somos como seres humanos: Irrepetibles.

Wayne Dyer en su magistral libro “Tus zonas erróneas” escribe una frase que al texto dice: “Tú eres lo que eliges ser hoy en día, no lo que antes elegiste ser”. Dado que esta afirmación es verdadera, no hay porque atar a una serie de estereotipos la capacidad de liderazgo de nadie, sobre la base de los resultados de una lista de preguntas, que pudieron ser respondidas en una situación particular que afecte el tipo de respuesta, y con ello, el marco conductual de lo que sería “El estilo de liderazgo” de alguien.

Ser líder en los nuevos tiempos requiere lo que en el modelo “Liderazgo Ecléctico” se denomina: El líder elige de lo que tiene, lo que mejor uso pueda darle. Lo cual implica la libertad que tiene la persona para seleccionar entre el sinfín de recursos con que cuenta (internos y externos), y a través de ello, construir la “combinación perfecta” que le permita liderar desde su autenticidad, para las circunstancia que le corresponden dirigir.

El enfoque se basa en que cada quien, dado quien es, pueda encontrar sus más útiles recursos, y para hacerlo debe re-descubrirse en sus potencialidades, competencias, hábitos, gustos, entretenimientos, maneras de socializar, su capital relacional, las necesidades del presente, su mirada del futuro, entre muchos otros aspectos.

Edificarse como un líder, desde el modelo ecléctico, pasa por el proceso de elegir, para luego combinar, así dibujar maneras de abordaje y, finalmente, ponerse en acción en cuanto a la dirección, la intervención de la conducta de quienes le siguen y la generación de cambios o innovación.

Hoy más que el país, la ciudad, las empresas, las instituciones o los hogares, se hace urgente que el individuo comprenda que tiene un llamado a liderar, para transformar su entorno. Ya no cabe el conformismo, se necesita un liderazgo activo y transformador, hombres y mujeres que se conviertan en verdaderos gestores del cambio, que vayan desde lo más sutil a lo más notorio.

Cuando cada quien descubra su manera genuina de impactar en las almas y los corazones de sus semejantes, gozaremos de mejores hogares, empresas, organizaciones, ciudades y países, todos con resultados superiores.

 

Por: Amancio Ojeda Saavedra – Relator CIDES Corpotraining Ltd.

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